Cuando piensas acerca de las solicitudes de ingreso a las universidades, una de las decisiones más difíciles consiste en si te conviene rendir el examen SAT (examen de aptitud escolástica), el ACT (examen de admisión a la universidad) o ambos. Cada uno de estos exámenes estandarizados presentan formatos diferentes y está destinados a diferentes tipos de estudiantes.